27 de septiembre de 2008
Hay un mundo que me espera…
que tranquilidad,
que calma el silencio,
y como lo espero.
Durante todo el día…
sonidos, ruidos y sonrisas,
en el camino… los coches,
conversaciones.
Atentos a todo cuanto hacemos,
sujetos a horarios, compromisos y tareas,
escuchar a desconocidos y conocidos,
que te hablan del tiempo,
y algunos motivos que no entendemos.
No nos queda casi espacio,
para escucharnos o ser escuchados,
y sigo hablando,
y harto y canso, y no me escuchan,
y trasnocho, robando horas al sueño,
para seguir hablando…
a solas …en silencio ,
para pensar ¡ es tan necesario!
A veces me siento al final del día,
cuando todos están dormidos,
que por cierto se acuestan tarde,
sea un día u otro día,
son de los míos, trasnochadores
y me restan un poco de mi tiempo,
como yo supongo les robo su descanso.
Además a esas horas ya no suena el teléfono,
más o menos la cocina recogida... nunca completa,
siempre cosas de hacer pero…
es entonces cuando pongo en orden mis pensamientos,
aunque me digan que no los tengo,
cosas que han sucedido durante el día,
y aquellas, que no sucedieron,
como las espere!...y no fueron.
Respiro profundamente,
toda la noche es ya casi mía,
se me ocurren algunas ideas,
que en cinco minutos,
me digo... ¡ pero que tontería!.
Así que me quedo
sin la idea y sin nada,
casi vacía… ya con sueño.
Se me da por zambullirme y perderme,
voy saltando en una nube de sueños,
sin saber donde entro o donde estoy,
Y cuando me doy cuenta,
mirando el reloj, casi bajados los parpados,
me sobresalto.
Intentando que nadie despierte
y sepan a que horas comienza mi sueño,
sin hacer ruido me acuesto,
y me duermo en silencio,
por fin ha llegado el máximo descanso.
Y entonces he llegado, allí estoy
en mi mundo de sueños,
ojala pudiera vivir
eternamente en ellos…
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